Los pensamientos oscuros

 

Sobre la salud que regresa / sobre el peligro disipado

 

sobre la esperanza sin recuerdo /escribo tu nombre.

 

Y con el poder de una palabra / reinicio mi vida.

 

Nací para conocerte / para nombrarte

 

libertad

 

(Paul Eluard, 1942)

 

 

 

A puntito hemos estado de no hacer Muestra este año. Cuando ya creíamos que el momento más chungo había pasado, las reuniones virtuales se retrasaban o se aplazaban indefinidamente, el wasap languidecía y gastábamos meses diciendo “habría que reunirse, habría que ponerse ya con ello”.

 

El año pasado el zoom fue la única posibilidad de ver un Lavapiés vacío al que no podíamos acceder ni viviendo en él. Este año el zoom ayudaba a que las muestrenses en el exilio (casi todas) asistiéramos a las reuniones, pero tenemos que rendirnos a la evidencia: Si no estamos juntas, no dan ganas de pensar; si no se comparte el espacio, el pensamiento colectivo no surge; si los cuerpos no se mueven ni se acercan, el deseo sigue siendo un deseo prestado, el recuerdo de un deseo anterior y con eso no se va muy lejos.

 

"Mi pensamiento es oscuro", decía Paul Eluard, comunista y poeta, a saber en qué orden, "porque estoy solo". La cita que encabeza estas líneas es el final de su poema más famoso, Libertad, que salió de contrabando dentro de una caja de bombones para que la Resistencia francesa hiciera miles de copias y los aviones de la RAF las lanzaran sobre el París ocupado y recordaran a sus habitantes que no estaban solos. Aunque nos hayan querido convencer de que la libertad son diez minutos de paseo por el patio de la cárcel, aunque la palabra libertad sea tan generosa que se decline casi a gusto de cualquiera, aún sabemos que la libertad no es una concesión, sino un impulso; que no se decreta, sino que se construye a partir de nuestro deseo, de nuestra necesidad, de nuestra alegría de practicarla en compañía. ¡Que ganas de volver a veros!