Liverpool

Premio al mejor largometraje Festival de Gijón 2008 Seleccionada por el festival de Cannes 2008, 40e Quinzaine des Realisateurs

Liverpool
Agradecimientos a
Eddie Saeta

Dirección: Lisandro Alonso.
Países:
Argentina, Francia, Holanda, Alemania y España.
Año: 2008.
Duración: 84 min.
Género: Drama.
Interpretación: Juan Fernandez (Farrel), Giselle Irrazabal (Analia), Nieves Cabrera (Trujillo).
Guión: Lisandro Alonso y Salvador Roselli.
Producción: Lisandro Alonso, Ilse Hughan, Marianne Slot, Luis Miñarro y Christoph Hahnheiser.
Música: Flormaleva.
Fotografía:
Lucio Bonelli.
Montaje: Lisandro Alonso, Fernando Epstein, Martin Mainoli y Sergi Dies.
Diseño de producción: Gonzalo Delgado.

Farrel (Juan Fernández), que trabaja en un carguero, pide permiso al capitán para desembarcar cuando lleguen al puerto de Ushuaia, la ciudad más meridional de Argentina. Farrel quiere volver al lugar donde nació y ver si su madre sigue viva. Durante los últimos veinte años ha trabajado de marinero. Bebe para olvidar, paga a las mujeres con las que se acuesta, no tiene amigos. Al llegar al pequeño grupo de casas cubiertas de nieve donde creció, Farrel descubre que su madre sí que sigue viva, pero alguien más ha entrado a formar parte de la familia.

Es el retorno de un hombre al lugar donde nació tras haber desaparecido veinte años. Y él regresa en un barco carguero, y ya visualmente un barco carguero, en medio del mar con esos pasadizos de fierro, esos hombres medio locos, solos, alcohólicos... son gente que se van del mundo. La gente que trabaja en el mar, con la que estuve hablando, necesitan el dinero pero también de alguna manera tratan de alejarse de todo, se la pasan meses y meses en el mar. Y yo conocí historias de gente que cobra su sueldo en el puerto, se lo bebe o incluso se lo regala a la puta con la que se acuesta porque no tiene a quien dárselo. Y en el sur de Argentina hay mucha gente que está ahí porque escapa de algo, no sé de qué, pero eso es lo que me interesa. También me influyó mucho filmar con esa gente de 40, 50, 60 años que está tirada en la calle que a mí siempre me hacen pensar qué le tuvo que pasar en la vida para acabar acá. Y la idea es tratar de descubrir, o sugerir, sin que me lo cuente, que algo le pudo haber pasado. Y ese misterio tiene que ser poderoso para sostener la película, no lo que le pasó, que pudieron ser mil cosas. Pero se tiene que generar como un extrañamiento, como un amor y tratar de llegar al hueso de ese personaje, suficientemente fuerte como para mantener la estructura de la película. Todavía no tengo cara para el protagonista. Sé que tendrá entre 45 y 50 años, y probablemente sea como un alcohólico o ex alcohólico, que toman, toman... de rostro triste, devastado por el alcohol.
(Lisandro Alonso)