Tiro en la cabeza

Tiro en la cabeza
Agradecimientos a
Wanda Films

Dirección y guión: Jaime Rosales.
País:
España.
Año: 2008.
Duración: 85 min.
Género: Drama.
Interpretación: Ion Arretxe (Ion), Iñigo Royo (Lara), Jaione Otxoa (Garbiñe), Ana Vila (Susana), Asun Arretxe (Asun), Nerea Cobreros (Ane), Iván Moreno (Alonso), Diego Gutiérrez (Maqueda), Stephanie Pecastaing (Stephanie).
Producción: José María Morales, Jaime Rosales y Jérôme Dopffer.
Fotografía: Óscar Durán.
Montaje: Nino Martínez Sosa.
Dirección artística: Ion Arretxe.

Ion es un tipo aparentemente normal. Se levanta por la mañana, desayuna, arregla sus cosas, se reúne con unos abogados. Una noche en una fiesta conoce a una chica. Pasan la noche juntos en el apartamento de ella. Su vida transcurre sin sobresaltos. Una llamada en una cabina de teléfonos; un encuentro con un amigo; pequeñas situaciones cotidianas sin importancia. Un día se sube en un coche con otras dos personas. Cruzan la frontera a Francia. Pasan la noche en casa de un matrimonio. A la mañana siguiente, tras un encuentro fortuito en una cafetería de carretera, matan a dos guardias civiles vestidos de paisano.
 

El 1 de diciembre de 2007 tres miembros de la banda terrorista ETA mataron a dos policías en Francia tras un encuentro fortuito. Yo estaba escribiendo otro proyecto cuando esta noticia me cogió por sorpresa. En un primer momento fue algo muy desconcertante. Desconcertante por lo evitable y lo terrible a la vez. Esa estupefacción inicial se transformó, de repente, en una película muy clara, muy rotunda. Una semana después tenía escrito el guión; un mes después estaba rodando; y tres meses después tenía la película acabada.
Esta película no ha sido una película que haya entrado en mi cabeza, poco a poco, y que, poco a poco, haya ido avanzando en su elaboración. Ha sido una película reacción. Toda la película ha sido realizada dentro de una sensación de urgencia. (...)
No sé muy bien qué cuenta la película o de qué trata. Tal vez dentro de un tiempo, con cierta distancia, empezaré a vislumbrar lo que cuenta. Lo único que sé es que lo me mueve a realizar una película es siempre lo mismo: la necesidad por entender al ser humano; la posibilidad de explorar el lenguaje del cine buscando nuevos caminos. En este sentido, la ausencia de diálogos en la película ha revelado ser un recurso fascinante. ¿De qué hablan? ¿Qué relaciones tienen entre sí los personajes que aparecen? ¿Qué les empuja a hacer las cosas que hacen? El resultado es una película muy elíptica, con muchos huecos que rellenar. Se trata de un tipo de cine muy participativo para el espectador. Esta manera de rodar con teleobjetivos, a gran distancia y sin diálogos- genera un tipo de percepción sobre la realidad muy distinta a la que estamos acostumbrados en el cine. Creo que es una película cuyos fundamentos nos devuelven a las bases del cine mudo y, paradójicamente, es, a la vez, muy sonora. Espero que al espectador le resulte una película estimulante.
(Jaime Rosales)