Bodegas Lo Máximo

Hace unos meses, por curiosidad, nos dedicamos a contar los locales que habían acogido a lo largo de estas 16 ediciones las proyecciones de la Muestra. Nos salían casi cuarenta, señal de la vitalidad y empuje del tejido cultural del barrio. Algunos siguen ahí, dándolo todo; otros muchos ya no están, señal también de la precariedad y la dificultad de mantenerse en pie hoy en día en estas calles turistificadas.


En estos 16 años, el único espacio que siempre, siempre ha estado en la Muestra, desde la primera edición, es Bodegas Lo Máximo. A este lugar de encuentros y de agitación, de placeres y noches, de arte sublime y de buen comer, desde la Muestra solo podemos definirlo como se define al amor verdadero, con una serie de negaciones que revela la afirmación más rotunda: no es el más grande, ni el más cómodo... pero es imprescindible y no podemos imaginar una Muestra en la que no esté.


Ahora nos enteramos de que un fondo de inversión ha comprado el edificio de San Carlos 6 y que, sin dar opción a ejercer el derecho de compra preferente, no se va a renovar el contrato de alquiler de Lo Máximo, que finaliza en febrero de 2020.


 Las muestrenses, muchas de las cuales ya no vivimos en el barrio y ya no podemos vivir en el barrio, sentimos que somos aún de Lavapiés gracias a los encuentros, a la posibilidad de entrar a cobijarnos bajo la sonrisa de gentes y lugares que siempre han estado allí. Si perdemos Lo Máximo, perdemos un hogar, uno más de muchos, no el más grande, pero sí el imprescindible.